ya casi nada me resulta extraño,solo las pequeñas cosas de las cuales puedo pensar treinta segundos o menos...
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A eso de las nueve de la noche, muy cerca de mi casa, vi un conejo comiendo algo en un techo de eternit... expresé mi curiosidad a los cercanos; a nadie le importó.
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A las cinco de la mañana de un día lunes vi en una pista a un caracolito que se había arrastrado de extremo a extremo dejando su curiosa babita en todo el recorrido; le conté a mi mamá mi sorpresa porque no habían árboles ni vegetación cerca, ella solo sonrió y para variar ni caso me hizo.
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En una tarde ,creo era viernes, vi a un chico que yo de por sí sabía que era sordomudo y además que a sus dieciséis años no sabía leer por problemas mentales, leyendo (o eso parecía)un libro de Miguel Ángel Cornejo y subrayando con resaltador ciertas partes de texto.
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Hubo un apagón general por el lugar donde yo vivo, eran aproximadamente las ocho de la noche, y yo regresaba a mi casa para no llegar cuando estuviera ya demasiado oscuro, sin embargo, vi como los pandilleritos, señoritas de aparente vida y ropa ligeras, hombres maduros,etc... ,salían a caminar, fastidiar y joder a la gente...lo digo en especial por los pandilleritos que en la sombra se creen los dueños de la calle...
En los últimos días solo situaciones de estas llaman mi atención, nada más me resulta lo suficientemente extraño como para escribir...

1 comentario:
Umm, supongo que es detestable y nostálgico hablar y que te escuchen parédes, es decir que no te escuche nadie, sino los objetos inanimados que uno anima para acompañarse en la soledad que le rodea. Aunque si lo haz notado, la conciencia de nuestra separación de la gente, de la familia, de los amigos, esa situación en la que creemos en que estamos solos(solo creemos, nunca estamos solos), agudiza nuestra percepción, mirar el recorrido gelatinoso de un caracolito, no podrías hacerlo si estuvieras atiborrada de las banalidades importantes de la vida cotidiana con la gente, con la familia y los amigos. La contradicción de nuestra individualidad con la sociedad esta siempre presente más aún en este mundo capitalista en el que todo debe moverse rápido, es decir todo debe producir rápido, no debe perderse tiempo en familia, entretenimiento, amigos, solo debe invertirse tiempo en producir, en términos capitalistas generar ganancias económicas,un segundo vale oro, lo único recomendable en este contexto social es la inteligente rebelión de sentarse a mirar como caminan rápida pero lentamente las hormigas y como los caracoles se arrastran dejando un rastro salival a su paso.
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