La vida -como siempre- se me torna compleja, me demuestra que la fibra más delgada de hilo se anuda en mis pensamientos, pero eso es pensar demasiado; una vez más me quiero bañar de simplicidad, aunque sé que la complejidad surgirá de nuevo, si no es ahora, será más tarde, pero de todas maneras reaparecerá...
¿cuándo volveré a ver mis pies volar por aquel lugar donde me sintí feliz?
¿cuándo abriré la bolsa de promesas que cargo en la espalda?
¿cuándo mis acciones se ajustarán a mis pensamientos y mis actos?
No sé
*foto. cortesia de amparo torres olaya
